Gaita Gallega

Una pregunta que aparecerá –para muchos gallegos- de estas primeras líneas será, por qué «¿en castelán no canto de galego?» Básicamente, la respuesta es que existe un gran interés a lo largo de la geografía española en nuestro instrumento.

A lo largo de nuestro periplo profesional hemos conocido gentes de todas las comunidades autónomas, con un amplio abanico de edades y niveles sociales y culturales, que han sentido, en muchos casos, una cierta inquietud por la gaita gallega, en otros casos, pasión, curiosidad… y, en definitiva, una serie de sentimientos que los han llevado a buscar, investigar y aprender distintos aspectos sobre la gaita y la cultura gallega.

Un día, ojeando la página web de Manuel Carro (redactada en inglés con el fin de dar a conocer la gaita gallega por todo el mundo) se me ocurrió pensar en todos los castellano parlantes y en la laguna lingüística que nos quedaba por cubrir. Aunque cierto es que existen excelentes páginas web redactadas en castellano y dedicadas a la gaita gallega, como la de Seivane (en este caso también en inglés y gallego), nosotros hemos pensado en aportar algo de lo que las demás pudiesen adolecer y contribuir con ello a difundir e incrementar el interés en nuestro instrumento.

Sobre la gaita

La gaita es un instrumento de viento que, en su forma más simple, consiste en un tubo preformado (puntero), provisto de caña e insertado dentro de un odre, que es la reserva de aire. El aire entra en el odre (fol) a través de un segundo tubo, que tiene una válvula que impide la salida del aire provisto por los pulmones del gaitero. Éste comprime con su brazo el odre para mantener la salida de aire con sonido (tempero).

Hoy en día todas las gaitas han evolucionado desde este tipo simple pero, mientras algunas llegaron a un alto nivel de perfección artística, otras han permanecido en el mismo estado primitivo. El primer avance en la gaita simple fue el agregado de otro tubo que da la nota continua, y esto es ahora una de las características principales de todas las gaitas; se trata del roncón y su número ha sido aumentado hasta seis en algunos casos. El puntero, los roncones y el soplete están ajustados al fol mediante tubos de madera denominados asientos o “buxas” que son las que están atadas al odre. Las buxas actúan además como protección de las lengüetas.

Los primeros odres consistían en una piel completa de animal pequeño, por ejemplo, una cabra u oveja o el estómago de un mucho más grande y estos últimos son usados aún en muchos países. Si consideramos el animal completo, el puntero se coloca en el cuello, en tanto que el roncón y el soplete son colocados en las patas delanteras.

Las gaitas modernas tienen foles de piel de ovejas adobada, cortadas de una manera determinada y luego cosidas, en otros se usa piel sintética o directamente de goma. La mejor piel de oveja es la de Islandia, porque es gruesa, conserva bien el aire y absorbe el aliento condensado. En los de goma esta propiedad no se cumple pero sí lo hace en los de tejidos sintéticos de membrana microporosa de politetrafluoretileno expandido (conocido comercialmente como “gore tex”® , aunque hay otras marcas de similares características en el mercado) . El modo de insuflar aire puede hacerse mediante un soplete o con un fleite (barquín)

La gaita es un instrumento popular que se introdujo en todos los ámbitos sociales: fiestas, misas, funerales…

La gaita ha sido un instrumento tradicional, distribuido por numerosos países de todo el mundo, incluyendo la península de Escandinavia, las Islas Británicas, los Países Bajos, Francia, la Península Ibérica, la Península Itálica, los Balcanes, el norte de África, Turquía y Oriente Medio. Aunque existen posibles referencias literarias en textos latinos, las primeras representaciones europeas se remontan a la Baja Edad Media.

Historia de la gaita

No se sabe exactamente cuándo apareció la gaita, aunque se conservan pinturas y grabados del Antiguo Egipto en las que se representan a músicos tocando un instrumento muy semejante a la gaita actual.

Aparte de varios dibujos y grabados antiguos, en el palacio faraónico de Tell-el-Amarna en Egipto, la referencia escrita más antigua de un instrumento considerado como gaita se produce posiblemente hacia el 400 a. C. cuando Aristófanes, un poeta ateniense, menciona a los gaiteros de Tebas, ciudad enemiga de Atenas en aquella época, y señala que tocaban gaitas (askaulos) hechas con piel de perro y punteros de hueso. Varios siglos después, Suetonio en su «Vida de los Doce Césares» describe que el emperador Nerón tocó la tibia utricularis en público como castigo autoimpuesto por no ganar un concurso de poesía. Dión Crisóstomo, un poeta romano del siglo I d. C., describió en sus «Oraciones» que el gobernante de su época, posiblemente también Nerón, podía tocar la gaita («aulein») con su boca y con la axila. De estos testimonios se ha deducido que Nerón podía tocar la gaita de fuelle. Asimismo, también existe una moneda de la época de Nerón que muestra una gaita de acuerdo con la edición de 1927 del «Grove Dictionary of Music and Musicians».

En Europa no se vuelven a tener referencias de la gaita hasta los siglos IX y X d. C., y fue en la Baja Edad Media cuando la gaita obtuvo gran popularidad en todo el continente, entrando en decadencia a partir del siglo XVIII, aunque sobrevive en el ámbito de la música popular y en zonas tan dispersas, como Galicia, Asturias, León, Cantabria, Escocia, Irlanda, Bretaña, Hungría, Italia, Suiza, Suecia, Alemania, Irán, Pakistán, India etc.

¿No es, entonces, la gaita un instrumento de origen celta?

Se debate sobre el momento en que las gaitas aparecieron entre los pueblos célticos de las culturas atlánticas, aunque las estatuillas de gaiteros en varios yacimientos arqueológicos de época romana sugieren que posiblemente fueran los romanos quienes las introdujeron. En cualquier caso todos estos pueblos que invadieron el suelo hispano (celtas, fenicios, suevos, griegos y romanos) conocían la gaita de la antigua Mesopotamia, antes de la era cristiana.

Antes del siglo XII sólo sobreviven unos pocos grabados de pictos, irlandeses y célticos que muestran que durante la Alta Edad Media se siguieron utilizando las gaitas como instrumentos musicales.

La popularidad de las gaitas comenzó a partir del siglo XII, posiblemente en relación con el esplendor y desarrollo musical de varios lugares de Europa. Muchos modelos de gaita empezaron a desarrollarse durante esta época. Se dice que Roberto Bruce, rey de Escocia, partió a la batalla de Bannockburn (1314) acompañado de gaiteros.

Los modelos conservados de gaitas anteriores al siglo XVIII son extremadamente raros. Sin embargo, se conservan numerosas pinturas, dibujos, grabados e ilustraciones manuscritas. Las divergencias entre los modelos suelen ser enormes, pero parece que los fabricantes de gaitas de la época eran, en su mayor parte, artesanos de la madera con conocimientos musicales y artesanales muy rudimentarios.

El papel de la gaita en la música varió sensiblemente de lugar a lugar, pero en Bulgaria se dice que «Una boda sin gaita es como un funeral» y en Bretaña es un elemento muy popular en los festivales religiosos. También en Bretaña y en las Islas Británicas se convirtieron los gaiteros en parte de los ministreles itinerantes, actuando como mensajeros y extendiendo noticias y música por dondequiera que viajaran. Los gaiteros comenzaron hacia el siglo XVI a desplazar en Escocia a los arpistas, los principales músicos célticos desde época romana. En 1760, Joseph MacDonald escribió en Escocia Compleat Theory, el primer estudio serio de gaita y música de gaita. En Inglaterra, William Dixon ya había escrito un manuscrito en la década de 1730 referente a la música de las «border pipes», muy similares a las gaitas escocesas modernas, pero que constituyen un modelo distinto. Dixon recogió muchas melodías populares que posteriormente serían reimpresas en otras obras semejantes. A comienzos del siglo XIX, John Peacok coleccionó muchas de las melodías de Dixon en su selección de música de gaita.

Sin embargo, a medida que la música clásica occidental se desarrollaba, tanto en términos de sofisticación musical como de tecnología instrumental, las gaitas de muchos países perdieron popularidad en las orquestas, desapareciendo generalmente hasta el siglo XX.

Con la expansión del Imperio Británico, también se difundió la gaita escocesa («Great Highland Bagpipe») a través de los soldados y emigrantes de origen escocés. Sin embargo, el resurgimiento de la gaita escocesa y de otros modelos puntuales fue excepcional y puede decirse que hasta después de la Segunda Guerra Mundial, muchas tradiciones de música popular de gaita entraron en decadencia y comenzaron a ser desplazadas por instrumentos de tradición más clásica, como el violín y posteriormente por el gramófono y la radio. La gaita sobrevivió en la música tradicional y en algunos grupos cerrados, como por ejemplo las fuerzas policiales de Escocia, Canadá, Australia y los Estados Unidos (aunque no muy extendida), así como bandas folklóricas y populares. Progresivamente fue recuperando otros ámbitos, como funerales militares, civiles, bodas, bailes, fiestas y romerías.

La gaita experimentó un cierto renacimiento desde la Segunda Guerra Mundial, fomentado por la popularidad de la música y los bailes folklóricos, que salvó de la desaparición muchos modelos de gaita que en siglos anteriores habían sido especialmente populares.

¿Cómo se produjo la evolución de la gaita en Galicia en los últimos siglos?

Por lo que a la evolución en Galicia respecta, entre los siglos XII y XIV, las peregrinaciones entre Galicia y otros países hicieron que la gaita se difundiera por toda Europa. Ésta fue llevada por los peregrinos de regreso a sus países, fue utilizada por los monjes benedictinos en pequeñas iglesias rurales realizando la función que habitualmente correspondía al órgano litúrgico. Finalmente, la gaita, fue difundida por los propios gallegos que salían a otros países a buscar fortuna.

El primer gaitero gallego sobre el que existe documentación escrita fue el orensano Gómes Mouro que, según consta, fue contratado en diciembre de 1458 por el Ayuntamiento de Orense para amenizar diversos actos.

Gaitas de la península ibérica

Galicia, León y Portugal

La gaita de Galicia, usada también en el norte de Portugal, (Tras Os Montes), es físicamente muy parecida a la de Asturias y a la de Sanabria (Zamora). Consta de un tubo melódico o puntero (punteiro), que puede ser para tocar en «abierto», (parecido a la digitación de una flauta de pico), o para tocar en «cerrado», (como en la gaita de Asturias); un fuelle (fol) donde se almacena el aire que hace que suene el instrumento; un roncón (ronco), el tubo que se apoya sobre el hombro del gaitero, que suena en la misma nota que el sonido del puntero (la tónica del punteiro), pero dos octavas más abajo; un ronquete (también ronqueta o ronquillo), el tubo que se apoya sobre el antebrazo derecho del gaitero, que suena en la misma nota del roncón, pero una octava más arriba que éste y una más abajo que la tónica del puntero, y un ronquillo (también chillón, chion o pieiro), que sale del fuelle paralelo al ronquete, que suena igual nota que la tónica del puntero o bien como la dominante del mismo (dependiendo de la construcción.

El roncón se compone de tres piezas: La tercia, o parte final por donde sale el sonido que remata en la copa, la segunda y la prima. El ronquete está compuesto de dos piezas respectivamente, copa y prima. El ronquillo es de una sola pieza.

El roncón, el ronquete y el ronquillo, se sintonizan a la nota del puntero mediante el deslizamiento telescópico de sus partes componentes, de tal manera que el tubo resultante es o más largo o más corto, adecuándose así la longitud de onda de la nota emitida. A la hora de realizar esta sintonización (afinación de los acompañamientos), se percibe que ésta está realizada al percibir auditívamente la puesta en fase de dos sonidos comparados (p.e. el sonido del roncón con el del puntero, o el del roncón con el del ronquete).

Las gaitas de Galicia se construyen en muy diversas maderas, Boj Gallego (Buxux, muy escaso), Boj de Brasil, Granadillo, Cocobolo, Palo Violeta, Palo Santo, Palo Rosa, Bubinga, Koa, Fresno, Cerezo… Actualmente se están construyendo gaitas en un nuevo material sintético llamado Polipenco, un polímero de color y textura parecido al PVC negro, pero mucho más estable térmicamente, y en fibra de carbono, debido a la carestía y coste de las maderas, que en su mayoría son importadas.

La herramienta primordial para la construcción de gaitas es el torno, que gracias los avances actuales constituye una gran ayuda en conseguir la precisión y control necesarios para obtener piezas con un alto grado de perfección. Hace ya tiempo que los artesanos dejaron los tornos de pedal y de ballesta atrás, para trabajar con tornos eléctricos, lo cual les ha permitido mejorar la producción y abaratar costes.

Los fuelles se hacen de piel de becerro cosido, enterizos de piel de cabrito, de latex (estos no son muy recomendables, pues pueden pudrirse los asientos), y actualmente se está usando un nuevo material de membrana microporosa de politetrafluoretileno expandido, conocido comercialmente como “gore tex”®, que es un tejido sintético, parecido al nylon, con dos capas que funcionan como una membrana osmótica, permitiendo la salida de humedad desde el interior del fuelle al exterior, e impidiendo que se escape el aire.

Los vestidos, harapos y borlas, los hacen mayoritariamente mujeres que, con destreza de modistas de alta costura, escogen, preparan, cortan, cosen, bordan y rematan todos los detalles que engalanan, adornan y hacen más bella y atractiva cualquier gaita de Galicia.

Y el dispositivo esencial: la lengüeta del roncón (pallón) y la palleta. Estos dos dispositivos se construyen con tubo de caña (cañavera). En la lengüeta del roncón, se aprovecha un tubo de la caña, de unos 8 mm de diámetro, cerrado por uno de los extremos en un nudo de crecimiento propio de la caña y en el opuesto abierto, por el cual sale el aire al exterior a través del tubo del roncón. En una cara lateral del tubo de caña, se practica un corte para formar una lámina de unos 5 mm de ancho y unos 60 mm de longitud, la cual se levanta ligeramente para formar la lengüeta de vibración. La palleta se construye cortando una lámina de la pared de la caña, de unos 50 mm de longitud y 6 mm de ancho, se aplana desbastándola con una cuchilla plana y una vez obtenida la lámina con el grosor adecuado de aproximadamente 1mm, se moja en agua para ablandarla y se le hace una muesca perpendicular a su eje mayor por el centro de la pieza, y se dobla sobre un tubo metálico de latón llamado tudel, al cual se ata con hilo fuertemente, después se pone sobre la parte superior del tudel, por encima de las láminas de caña, el yugo o fiador, cuya función consiste en regular la curvatura de los futuros labios o bordes de la bilengüeta. Por último, se preparan y afinan los labios de la pita, lijándolos y recortándolos hasta que del tono adecuado al puntero al que vaya destinada. En el ronquete se coloca una lengüeta, similar a la del roncón, pero de menor tamaño y diámetro. En el ronquillo se coloca una bilengüeta como la del puntero o bien un pallón de dimensiones inferiores a su homólogo del ronco.

Tradicionalmente, en Galicia, existían 3 tipos de gaitas en cuanto a afinación (tonalidad) se refiere. La gaita grileira era la más aguda, con una tonalidad que podía ser la correspondiente a Do#, a Re mayor o una tonalidad intermedia entre estas dos. La gaita redonda estaba afinada aproximadamente en la tonalidad de Do Mayor. La gaita tumbal era la más grave, con una tonalidad que podía oscilar entre Si Bemol Mayor y La Mayor.

Aragón

En Aragón existe un tipo de gaita llamada gaita de boto. La gaita de boto consta de un odre para almacenar aire (boto), un soplador para llenar el boto de aire y tres tubos sonoros: el clarín (equivalente al puntero), el bordón (equivalente al roncón) y la bordoneta (de constitución análoga al bordón, pero produciendo una nota una octava más aguda). El boto es tradicionalmente de piel de cabra y generalmente de gran volumen. Son particulares de esta gaita la colocación de los bordones (la bordoneta paralela y junto al clarín y el bordón bajo el brazo del gaitero), la vestimenta de la gaita (similar a un vestido de niña), los refuerzos de estaño o cuerno de los bordones y la utilización en ocasiones de piel de culebra para forrar cualquiera de sus tubos sonoros. El clarín admite digitación abierta y semicerrada. Lo habitual es tocarla en tonalidad de Do (tanto mayor como menor), ya que el rango de notas que produce el clarín va desde un Si hasta un Do una octava más agudo.

Cataluña

En Cataluña existe el «Sac de Gemecs», cornamusa que recibe también muchos otros nombres en el territorio catalán («cabreta», «museta», «coixinera»…). Consta de «grall» (punteiro), «bufador» (soplete), «odre»/»sac» (fol) y tres «bordons» (roncos) unidos en una misma pieza que cuelga por dalente, el «braguer». Está en la tonalidad de Do, abarcando una escala diatónica de Si2 a Do4, aunque los modelos actuales desarrollan una octava y media cromática con posiciones «forcades», es decir, sin recurrir a la oclusión parcial de agujeros. Por lo tanto, su extensión total actual es de Si2 a Fa4. Los roncos están en Do2 (bajo), Sol2 (barítono), Do3 (tenor). El grall cónico emplea caña doble, mientras que los bordons usan cañas de lengüeta simple.

En el Valle de Arán se ha recuperado recientemente el Bot aranés. Es una gaita sencilla, sin roncón y con puntero cilíndrico que suena con caña simple. Junto con la gaita rosca gallega es una de las dos únicas gaitas con punteros cilíndricos y caña simple de la península ibérica. El sonido es muy grave pero dulce. Su reconstrucción fue encargada por el gobierno aranés al luthier Cesc Sans y numerosos intérpretes, como Es Corbilhuèrs, han devuelto al valle el sonido de un instrumento hasta ahora extinguido.

Mallorca

En la isla de Mallorca existe un tipo de cornamusa (gaita) propia llamada «Xeremies» (en plural). Se trata de una cornamusa que aún mantiene una morfología un tanto antigua.

En un brazo se sitúa el «bufador», que sirve para insuflar aire al fuelle. En el otro brazo se coloca el «grall» (punteiro). En la cabeza se colocan la «trompa» y los «fillols»; la «trompa» es el roncón y los «fillols» se llaman así cuando están tapados y no pueden producir sonidos – en caso de que éstos produzcan algún sonido se les llama «bordons». La otra mitad de la piel se ata para evitar que pierda aire, consiguiendo de esta manera un «sac» (saco) o fuelle.

Como en las otras cornamusas, el intérprete debe insuflar aire al fuelle para que el instrumento tenga suficiente presión como para hacer sonar la «trompa» y el «grall». Constantemente se ayuda presionando con el brazo contra el fuelle para evitar que el aire pierda presión.

El «grall», igual que el puntero, suena debido a la «canya», una doble caña (palleta) que, al vibrar por el paso del aire, produce sonido. Básicamente puede sonar una octava, desde el Si2 hasta el Do4, pudiendo octavar hasta el Sol4 a base de aumentar la presión en el «sac» (las notas octavadas suenan forzadas, apenas se utilizan). No suelen emplearse notas alteradas, sólo el Sib y el Fa#, no siendo éstas muy habituales. Las demás notas alteradas suenan bastante forzadas, por lo que prácticamente no se utilizan. La «trompa» es la más larga de los 3 «bordons», suena gracias a una «bruma» (caña) que, igual que el roncón, hace vibrar el aire y produce el sonido. Suele estar afinada en Do o Do#, un «bordó» en Sol o Sol# y el otro octavando el Do o Do#.

Hace pocos años, las «Xeremies» o la «Xeremia» (indistintamente, puede decirse en plural o en singular) estaban afinadas en Do#, actualmente coexisten con las afinadas en Do natural (cada día más frecuentes).

Principado de Asturias, Cantabria y zonas del norte de León

La gaita astur-cántabra es de mayor tamaño que la gallega para la misma tonalidad, es decir, sus tubos son de mayores dimensiones. Consta también de un tubo melódico llamado punteru, que funciona con una lengüeta doble, llamada payuela, pero de menor tamaño que la palleta gallega. Respecto a la gallega, como la frecuencia de partida de la misma es más alta, unido a la diferente distribución de los orificios digitables en el punteru, la extensión sube fácilmente hasta la 4ª de la segunda octava tan sólo con incrementar la presión del aire, lo que ejecuta el gaitero apretando con más fuerza la bolsa con su brazo (requintar). Tradicionalmente sólo constaba de dos tubos sonoros, el punteru y el bordón, llamado también roncón, como en Galicia. Sin embargo, hoy en día es asimismo frecuente verlas con un roncón tenor, llamado ronquín, afinado en la octava intermedia, como la ronqueta gallega.

Durante esta primera década del siglo XXI, la gaita cántabra ha tenido una gran difusión en toda la mitad occidental de Cantabria, en donde se han creado numerosas escuelas de folclore que incluyen el aprendizaje de este instrumento, y se han formado gran cantidad de agrupaciones musicales. Pese a no haber tenido tanta importancia como en Asturias, al verse sustituida en las romerías montañesas por el «pitu y tambor», la gaita también forma parte de la identidad musical de Cantabria, como muestran trabajos como «La Gaita Cántabra» del músico e investigador cántabro Roberto Diego Romero, en donde se recoge un censo de más de 40 gaiteros cántabros que abarca desde mediados del siglo XIX y todo el siglo XX, sin contar los actuales. Por esta razón, algunos expertos del tema en la región montañesa prefieren llamar a este instrumento gaita astur-cántabra.

Salamanca y Extremadura

En Salamanca se constata la existencia de la gaita de fuelle hasta los años sesenta del pasado siglo como instrumento popular. El último obrador murió el año 2000 (Francisco Muñoz, de Vitigudino). (No confundir con la gaita charra de gran impulso desde el siglo XIX, que es una flauta de tres agujeros).

En Extremadura, y concretamente en el municipio de San Martín de Trevejo, se constata en fuentes documentales del siglo XVIII el pago municipal de los servicios del Gaiteiro, para hacer frente a la compra de un «Barquiño» (odre) para sustituir en la gaita municipal. Documentos medievales sitúan la gaita de fuelle en toda la actual línea fronteriza de España y Portugal hasta el mismo Algarve.

Es probable que esta gaita de San Martín, como así lo es la de Salamanca, sean parientes de la gaita mirandesa-zamorana (afinadas en do, palletas anchas, perforaciones interiores de mayor diámetro…), aunque con la particularidad de disponer el roncón tumbado y no sobre el hombro.

Tras-os-Montes, León y Zamora; gaita leonesa, sanabresa, cabreiresa y alistana

Un tercer tipo de gaita es común al norte-noreste de Portugal y algunas zonas adyacentes de las provincias de León y Zamora (comarcas de Cabreira, Bierzo, Maragatos, casi hasta Órbigo era común en León; Sanabria, Carballeda, Aliste, Tábara y Tierra de Alba en Zamora donde más se mantiene, aunque su extensión pudo ser mayor). Hace no tanto, a mediados del Siglo XX también se tocaba en Las Arribes de Salamanca y la zona de Fermoseye, al oeste de Sayago, Zamora. Su digitación es abierta, afinación tradicional, su forma y potencia de sonido le hacen parecerse a la asturiana, aunque no se toque pechada. Posee una lengüeta ancha que recuerda más a una asturiana pero a mayor escala. Su factura es más grande y con más madera. Posee una perforación interna más ancha que sus congéneres de Galicia y Asturias, no produce alteraciones (ni existen en su repertorio tradicional), y la principal característica diferenciadora es su escala modal, con microtonos a medio camino entre el bemol y el becuadro, especialmente en los grados 3º y 7º, y a veces también en el 6º. En Portugal se la denomina actualmente gaita trasmontana o mirandesa, mientras que al otro lado de la frontera se le suele llamar gaita sanabresa, alistana, cabreiresa, pero por su zona cultural y comarcal de expansión podría llamarse gaita leonesa. Por lo general, se le denomina en ambos países como gaita de fole (de fuolhe o fuelle) o fole simplemente. Erróneamente se confunde con la gaita zamorana, que no es más que la denominación que algunos quieren hacer pasar por popular para la zanfona en Zamora. En la banda portuguesa podemos encontrar punteros con escalas mayores y menores, con afinaciones en Si, Sib, Sibm, La y Do.

Comprar una gaita gallega

A la hora de adquirir una gaita, son varias las variables que debemos tener en consideración.

El músico ha de tener claro, en primer lugar la tonalidad. Básicamente ésta estará en consonancia con la pregunta “¿Con quién o con qué otros instrumentos voy a tocar?”. Si vamos a tocar con otro u otros gaiteros gallegos, nuestra recomendación sería la elección de la tonalidad en Do ya que es la utilizada por la mayoría de ellos. La tonalidad de Do es igualmente adecuada para que un acordeonista o un guitarrista se adapte a nosotros. Las tonalidades de Sib o La son más dulces y más apropiadas para acompañar a la voz humana, mientras que la de Re –mucho más brillante- podría ser una buena elección para tocar en formaciones folk con distintos instrumentos.

Una segunda importante variable es la madera. Es importante preguntarse “¿Qué timbre deseo que tenga mi gaita?”. Esta pregunta es válida, al menos, en la teoría pero cuando verdaderamente somos conscientes de estas diferencias tímbricas no es cuando vamos a adquirir nuestra primera gaita sino más bien cuando ya estamos iniciados en este instrumento. Si ponemos al neófito gaitero de espaldas o bien colocamos una cortina entre éste y la gaita que suena, difícilmente pueda relatarnos de qué madera se trate aunque estemos comparando gaitas de maderas de muy distinta densidad y cualidades acústicas. Es por todo esto que, tal vez, las preguntas que nos debamos plantear sean, además, “¿Qué madera encaja más en mis expectativas estéticas?” y “¿me lo puedo permitir económicamente?”. A pesar de todo ello lo normal es que el que vaya a adquirir su nueva gaita se asesore y es por esto que hemos incluido un apartado en esta web que informa sobre diversas características de algunas maderas ampliamente utilizadas en la construcción de gaitas.

En términos generales se puede decir que cuanto más densa es la madera (más dura y pesada), será menos vulnerable a los cambios de humedad y su timbre será más brillante y penetrante. Las maderas con mayor densidad también serán menos atacables por los agentes xilófagos.

Continuando con nuestro elenco de importantes factores a la hora de hacernos con una gaita no debemos pasar por alto la importancia del artesano que transformará esos leños de madera en nuestro instrumento. A poco que hagamos comparaciones es indiscutible que hay diferencias no sólo en acabados sino también en afinación, brillo, potencia, dureza del instrumento (no me refiero ahora a las cualidades de la madera sino a la resistencia al soplido), versatilidad a la hora de tocar con un mayor abanico de palletas (me refiero a la compatibilidad entre el artesano del punteiro y el de la palleta), formalidad en los plazos de entrega, garantía, etc.

Afortunadamente, en Galica, ha proliferado notablemente el número de artesanos de gaitas. Además, una gran parte de ellos se preocupa constantemente de aprender y mejorar, aplicando nuevas técnicas pero sin acelerar demasiado este proceso artesanal.

Si el dinero no constituye un impedimento a la hora de decantarnos por un determinado artesano, podríamos aconsejar algunos que gozan de gran reputación. Su calidad como constructores está fuera de toda duda en lo que se refiere a afinación, acabados, materiales, etc. No obstante –tal y como se mencionaba en las líneas anteriores- pueden presentar problemas en los plazos de entrega o, lo que es peor, pueden no aportar soluciones en el caso de que aparezca algún problema (particularmente he tenido experiencias al respecto. Asimismo conocemos muchos gaiteros que han tenido problemas sin solución con un determinado artesano de reputación).

Finalmente, tras analizar variables relacionadas con la afinación, calidad general, fiabilidad, sonoridad y formalidad del artesano en cuanto a los plazos de entrega y garantía, pensamos que una de las opciones más recomendables es recurrir a las gaitas construidas por Jesús Represas puesto que, de lo que llevamos visto, ninguna gaita ofrece una calidad semejante a un precio tan asequible o, dicho en otras palabras, sin la necesidad de gastarnos un patrimonio podemos hacernos con una gaita de muy buena calidad, afinación y sonido. Además, sabemos, a ciencia cierta que Represas, muestra una gran preocupación por el material que elabora y, consecuentemente con esto, responde positivamente a cualquier anomalía que presenten sus gaitas, aportando así soluciones que siempre nos dejarán satisfechos.

Mantenimiento de la gaita

Golpes

Aunque suene evidente, debemos hacer hincapié en que se deben evitar rozaduras y, sobre todo, golpes, ya que determinadas piezas podrían llegar a rajarse o a perder cualidades sonoras.

Temperatura y humedad

Procure no exponer la gaita durante períodos prolongados a los rayos del sol. Evite, en la medida de lo posible, cambios de temperatura y humedad.

Bajo ningún concepto deje la gaita en el maletero del coche en verano mientras éste está aparcado al sol. De alguna manera puede afirmarse que «no se debe hacer con nuestro instrumento lo que no haríamos con nuestra mascota».

Si ha usado la gaita durante un período prolongado de tiempo no es conveniente guardarla en su funda o estuche (especialmente si éste está completamente cerrado. El uso de la funda o estuche debe estar destinado al transporte de la gaita más que a la conservación de la misma. Debemos, pues, guardar la gaita en un lugar más o menos ventilado. Es aconsejable, con este fin, desmontar aquellas partes más susceptibles de humedecerse, como el soplete.

Limpieza

Nunca sumerja la gaita en cualquier tipo de líquido ni utilice productos abrasivos.

Para la madera podemos usar buenos productos empleados en la limpieza de los muebles. El uso de un aceite de almendras dulces también parece recomendable para el mantenimiento de la madera. Para las anillas metálicas utilice algún producto para la limpieza de la plata.

Por lo que respecta al fol de Gore-Tex, Simpa-Tex u otras marcas de este tejido tipo membrana con politetrafluoretileno expandido, no tienen mantenimiento.

Tradicionalmente se ha usado sebo para el engrase de los corchos, no obstante, tal vez sea más eficaz el uso de vaselina. Si en algún momento carecemos de estos productos podemos usar, incluso, una crema hidratante.

Manipulación

Para la extracción del punteiro del resto de la gaita, preste especial atención al procedimiento de hacerlo, ya que una manipulación inadecuada en este sentido tendría unas consecuencias fatales.

Debe agarrar la buxa con una mano y la mesa del punteiro con la otra. NUNCA extraiga el punteiro agarrándolo por el cuerpo o por su extremo (campana) ya que se quebraría.

En la mencionada operación deberá, además, tener sumo cuidado de no rozar la palleta con cualquier parte del punteiro. Cualquier roce podría estropear la palleta.